Aceptar lo inaceptable


El cuerpo humano es un receptor de sentimientos y emociones que se quedan grabadas en diferentes canales musculares del cuerpo. Dependiendo de la percepción que tenga la mente del mundo con el que interactúa existirá mas tensión muscular en una parte del cuerpo que en otra, la percepción del mundo exterior nos da la capacidad o no de responder mejor a nivel corporal y viceversa. Esa relación mente-cuerpo y cuerpo-mente es como la de uke-tori.

La percepción del compañero y lo que interpretamos como rigidez no es una terquedad en no caer, es una vida reflejada en tensiones, de sentimientos y emociones estancadas en el cuerpo, de una mente con un sólo patrón de percepción. Cuando se trabaja con el cuerpo estamos trabajando con el instrumento que interactúa con más del 70% de la comunicación llamada no verbal y es allí donde es imposible mentir.

Si dejamos de percibir las limitaciones y colocar en la mente otro estado de ánimo para afrontar lo desconocido sería más fácil entender la relación uke-tori o mejor dicho tori-uke, donde el aprendizaje no está dirigido a qué tanta potencia puedo poner sobre él, si no cuanto de mí puedo poner para que crezca y que pueda recibir esa potencia.

Aceptar lo inaceptable es entender las necesidades propias, derribar la barrera del silencio, comunicar lo que cada uno sienta que necesita para mejorar y transmitir ese propósito. Imponer la técnica sin antes conocer la causa de alguien que está por debajo de nuestro nivel de práctica no es el propósito del entrenamiento. Para practicar con más intensidad debe buscar uno con más nivel de práctica que le enseñe a crecer y no a pisar, ya que es la manera en la que nos gustaría aprender. Como seres humanos en una era moderna carente de valores, de la imposición no se aprende nada bueno.

En clases he visto que cuando salen al examen, van con estrés, no escuchan, se les olvida la técnica, se les va la respiración. Y cuando les he pedido en cualquier día que pidan un uke y que trabajen libres han mostrado otro nivel de control, tranquilidad y resistencia. Esto me dice que el cuerpo lo sabe y también que la mente es la que lo bloquea.



¡Gracias por mejorar!

Texto: Howard Yanes